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Gilberto Bruzual Báez

Poema: Paisajes del Orinoco

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GILBERTO BRUZUAL  BÁEZ

 

PAISAJES  DEL ORINOCO

 

I

 

Como  cruzadas  aguas

de aquella Mesopotamia

incansables  pasajeros

del Puerto de las Tablas

rodantes fieles peregrinos

del  Santo de Guayana

y Tucupita en su Mánamo

huyendo viajan sin retorno

y al abrirse en   Amacuro

sedosos guantes deltanos

con grietas en su  curso

navegan corriente fuerte

a encontrarse con la mar

navegan corriente  norte

a encontrarse con la muerte.

Ruidosos recuerdos fugados

de los manglares refugiados

son repicados en campanadas

por  aguas mestizas picadas

frenadas  por  bocas saciadas

cargadas de  brumas calmadas.

 

.

II

 

¡Oh sobrio río Orinoco

símbolo de libertad¡

esbelto en su mirada

con límpidos paisajes

soberbio río repleto

audaz  y bien  temido

cuando  avanza de día

cuando reposa de noche.

Aquel  inmenso Orinoco

de  pétalos primaverales

con sus loables  raudos

arrogante en su cresta

Indomable en su carácter

lo conocí  ayer riéndose

lo conocí ayer  llorando

lo conocí   enamorando

con  pasiones desbocadas

a lindas doncellas despojadas

y bellas margaritas deshojadas.

 

 

 

III

 

Orinoco, Orinoco

esplendoroso río

caudal de emociones

de cuantas leyendas.

Te descubrí en juventud

¡quizás joven como tú¡

Hoy  como nunca

irradia  el  espejo

aguas remozadas

de placentera ilusión

vistoso como el mar

orgulloso  y  rebelde

anfitrión de un ideario

histórica  Angostura.

Lazos de hazañas

la tierra  que bañas

rostro  que combina

sirvió de  cuna divina

          a la niña  colombina         ,

bandera  expresiva

de una  sola nación.

 

 

IV

 

Hilanderas tejen gotas

del  fluido hilo blasón

del escudo  guayanés

unidas  por mil razones

fortalecen  tus  venas.

Las aguas del Orinoco

son  manantiales  de miel

chispas saltadas del  mar

que cautivan  el  palmar

con  flores  de azahar

cuando el sol  y  la luna

se ocultan  para amar.

.

 

 

V

 

Sus temblorosas

aguas  no paran

caminan, caminan

con fuerza colosal

marcando huellas

para luego  atracar

en puerto perdido

y no morir jamás

en plena víspera

en medio camino

sino en el tiempo

dispuesto por Dios

cuando  los labios

se besen con la mar

y explote en llamas

el  volcán piadoso

de almas en espera

aunque  el marchitar

de  las rosas mustias

no es el fin del espino.

Ese natural  arribo

dolorosos en unos

confuso en  otros

cristal de creyentes

nidos de alondras

son fases del olimpo

de un  reverdecer

de un nuevo día

esperado  renacer

de vidas en la vía.

 

 

VI

 

¡Orinoco, Orinoco¡

imágenes  del ayer

vivencias  de hoy

ávido ágil torrente

que revive mi ser.

Orinoco  río hermoso

¡cuán largo y frondoso¡

Orinoco río de acoso

Orinoco río de luces

remanso de luceros

admirado y respetado

por los pinos del aquí

por los bosques del allá.

Tu  singular  plumaje

de múltiples  tonadas

en  tus largas riberas

penetra el pecho libre

y  el acrisolado suelo

de la amada Guayana

y de la querida patria.

.Flechas de orquídeas

aroman los corazones

de  preciosos celajes.

Serenatas  musicales

con  sutiles cánticos

adormecen  cayenas

y animan  las barcazas

que transitan el lecho

con  rumbo ya hecho.

 

 

VII

 

Despiertos caimanes

celosos  guardianes

protegen al bravo río

cuando   sus aguas

a veces  desmayan.

Lanudos  Lau lau

o Valentón y en Warao

conocidos “ Horu-joko,

el morocoto, un sábalo

la raya  o  un coporo

nadan   por la nada

sin  saber  su destino

escoltados en lo alto

por alas golondrinas

viajeras de los ríos

que vuelan el arcoiris

dibujando sus amoríos.

Peces  y aves  surfean

las  inquietantes aguas

que por toque mágico

despiertan  encantos

prendiendo los faros

del inocente cocuyo

para reflejar en lo suyo

el  rostro serio escondido

del  generoso río sentido.

 

 

 

VIII

 

En cada  Semana  Mayor

con  ropaje de guacamaya

marcha el río en  procesión

y el pueblo con devoción

reza en coro una  oración.

Y en agosto de cada año

en  plena ciudad histórica

en la feria  de la  sapoara

pez  único en el mundo

las  aguas bailarinas

atraídas por  la marea

lucen  coquetos cintillos

como florecillas  en tinas

sobre  cabelleras refinas

de  tantas mozas  finas.

 

 

 

IX

 

En la llamativa mesa

de cualquier guayanés

las sapoaras domadas

burlonas del anzuelo

con hechizada carne

amarran  eternamente

muchos locos amores

diciéndose en la calle

que  si  se acompaña

el  delicioso platillo

con variada vitualla

y bebidas en pitillo

jamás  se tira la  toalla

atándolo con una guaya.

 

 

X

 

En el viejo malecón

otrora Paseo Falcón

con fuerza de  halcón

a  orillas en  un  sillón

embelesado por la brisa

sin embargarme la prisa

observo en el dulce río

la  Tortuga de Piedra

en  mitad de su llanto

frenada  por  el tiempo

luchando  siempre sola

por  mantenerse a flote.

En pleno disfrute trivial

¡burbujas cristalinas

gloria espumante¡

con débil y vaga pupila

toco  el  río arrollante

con ánimo contagiante.

Y al  mirar  lo infinito

reflexiono  a mi favor

sobre el agrio  sinsabor

de  los astros errantes

que si conocen su  labor.

 

 

XI

 

Orinoco es embrujo

en cuentos de hadas

es tierra, aire y mar

clima muy sofocante

montañas, sabanas

y  jugos  tributarios.

.Son cristales sonrisas

de acacias guayanesas.

Orinoco es un paraíso.

Son  románticas tardes

y   estrelladas noches

que ayudan  a escalar

la empinada roja cima

donde  con tierno amor

se  da con mucho furor

el goce sin ningún dolor.

 

 

XII

 

Orinoco  es  travesía

vereda de 2.140 kms

desde Cerro Delgado

a  playas oceánicas.

Es Amacuro y Bolívar

Monagas y Guárico

Apure y  Amazona

y es lo  venezolano

en todos sus rincones.

Orinoco es fauna y flora

es autana,  árbol de vida

con  sus nativos waraos

pemones  y  yanomamos

niños, jóvenes y otoños

sin  ninguna exclusión.

Pero  Orinoco más que

Tepuyes de diamantes

por bendición de Dios

es  trabajo y esfuerzo

de labriegos forjadores

incansables soñadores

de campos esculpidos

de  riquezas sociales

aradas  por las manos.

 

 

XIII

 

Orinoco  son las ramas

viejas, nuevas, frescas

o resecas de un cedro

cultivado y bien regado

por fecundos molinos.

Son ciudades y  pueblos

construyendo  horizontes

donde  los hijos y  frutos

canten con fiel  regocijo

por tener el  pan recogido

producto de un  recorrido

de  un trabajo merecido

de un más allá  definido

en  sana  tranquilidad

y sincera  hermandad.

 

 

XIV

 

Llegado al puerto zeta

del poético  viaje fluvial

ya que además de trigo

los temerosos hombres

vivimos de esperanzas

grato alimento vigoroso

digo  en  versos  libres

de brocha imaginativa:

La Juanita y el Reverón

salieron a pasear un día

y desnudos se bañaron

en las  aguas del Caroní

creyendo así  que eran

riachuelos de Galipán.

Reverón y sus pinceles

salieron a pintar un día

y juntos  se inspiraron

en paisajes del Orinoco

creyendo  así que eran

azulejas mansas aguas

de  las playas caribeñas

mudas muñecas de trapo

cocales  y  tintos uveros

y los invisibles fantasmas

que danzan en las tinieblas

del ahogado  y recordado

triste Castillete de Macuto”.

 

 

XV

 

Abro los ojos espirituales

y  veo  en  mi lejano mar

aurora de sueños líricos

que ahora tú me brindas

con  brazos bien abiertos

y el corazón en las manos

como decía un bardo amigo.

¡Oh grandioso  Río Orinoco¡

fuente de verdes esperanzas

en el alba  y céfiros de  vida

antes del zarpe de la partida.

 

 

 

 

 

Gilberto Bruzual Báez

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